PUERTO CABEZAS, Nicaragua (AP) - Pobladores desesperados reclamaban el viernes combustible para buscar en el mar a sus familiares desaparecidos, mientras los ánimos caldeados y la confusión imposibilitaban saber cuántas muertes dejó a su paso el violento huracán Félix.Los pobladores se quejaron de que las autoridades les dieron escasa advertencia sobre la vertiginosa llegada de la tormenta, que sorprendió a cientos de pescadores y sus familias en el mar y en islas que fueron tragadas por la marejada.
Mujeres y niños treparon a los pocos botes indemnes, algunos de los cuales se hundieron rápidamente debido al sobrepeso.
También acusan a las autoridades de no haberles prestado rápida ayuda y de obstaculizar sus propios esfuerzos por rescatar a los sobrevivientes y extraer los cadáveres.
Un funcionario se negó a dar el viernes la escasa gasolina a Zacarías Loren, de 48 años, quien dijo que su hijo de 19 años estaba entre 18 personas que se zambullían en busca de langostas en un cayo distante cuando cayó la tormenta.
"Estas vidas también son importantes", dijo Loren. "Puede que estén flotando vivos, pero están allí solos".
Las autoridades han dado cifras de muertos que van de 40 a 100, y podría no conocerse nunca la cifra exacta.






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